Calculadora de agua para niños
Consulta cuánta agua necesita tu hijo cada día, desde el nacimiento hasta los 18 años, con las ingestas adecuadas de referencia: la cantidad que debe venir de bebidas, expresada en litros, onzas líquidas y vasos de 240 mL.
Por qué la hidratación importa en la infancia
El agua participa en casi todo lo que hace el cuerpo de un niño: mantiene estable la temperatura mientras juega, transporta nutrientes, ayuda a la digestión y permite que los riñones eliminen los desechos. Los niños pierden agua todo el día al respirar, al sudar y al orinar, y dependen de las personas adultas que los rodean para tener bebidas a la mano. Cuando están metidos en un juego, muchos no se detienen a tomar agua hasta que tienen mucha sed, y los bebés ni siquiera pueden pedirla.
Además, los hábitos se forman temprano. La recomendación general es que el agua simple y la leche sin azúcar sean las bebidas principales de la infancia, que las bebidas azucaradas se eviten y que la cafeína no forme parte de la dieta de los más pequeños. Saber más o menos cuánto necesita tu hijo cada día facilita ofrecerle la bebida adecuada en el momento adecuado, sin obsesionarse con llegar a una cifra exacta.
Cómo usar esta calculadora
Elige la edad de tu hijo: de 0 a 6 meses, de 7 a 12 meses, o cualquier año entre 1 y 18. A partir de los 9 años aparece además la opción de sexo, porque desde esa edad las referencias son distintas para niños y niñas. Si tu hijo está muy activo o hace calor, marca la casilla de condiciones para ver, claramente identificada, una cantidad extra orientativa que se suma a la del día.
Para niños de 1 año en adelante, la cifra principal es la cantidad que debería venir de bebidas (agua, leche y otras bebidas), en litros, onzas líquidas y vasos, tomando un vaso como 240 mL. También verás el agua total, que suma el agua contenida en los alimentos. En los bebés, el resultado explica cuánto llega con la leche materna o la fórmula y a partir de cuándo puede empezar el agua simple.
Cómo se calcula
Las cifras son las ingestas adecuadas de agua publicadas por las Academias Nacionales de Estados Unidos en su informe de valores dietéticos de referencia sobre agua y electrolitos, que es la fuente que usan la mayoría de las guías pediátricas. Una ingesta adecuada se emplea cuando no hay evidencia suficiente para fijar un requerimiento exacto: en el caso del agua refleja el consumo habitual (la mediana) de personas sanas, así que describe lo que suelen tomar los niños bien hidratados más que un mínimo estricto.
En los bebés, el cálculo partió del consumo de leche. Un bebé de menos de 6 meses toma en promedio unos 0.78 L de leche materna al día, que es agua en cerca del 87 %, lo que da alrededor de 0.68 L y se redondea a una ingesta adecuada de 0.7 L. Entre los 7 y los 12 meses, unos 0.52 L de agua procedentes de 0.6 L de leche más unos 0.32 L de la alimentación complementaria y otras bebidas suman 0.84 L, que se redondean a 0.8 L, de los cuales unos 0.6 L son líquidos.
El agua total cuenta el agua para beber, las demás bebidas y la humedad de los alimentos. Entre 1 y 18 años, las bebidas aportan aproximadamente el 70 % a 80 % del total, y la calculadora muestra ambas cifras. Las conversiones son directas: las onzas líquidas son los litros × 1000 ÷ 29.57, y los vasos, los litros × 1000 ÷ 240.
Ejemplo práctico
Elena tiene 10 años. Al elegir 10 años y niña, la calculadora da la referencia para niñas de 9 a 13 años: 2.1 L de agua total al día, de los cuales 1.6 L deberían venir de bebidas, es decir, 54 onzas líquidas o 6.7 vasos de 240 mL. Los 0.5 L restantes llegan con la comida: frutas, verduras, sopas y yogur.
A lo largo de un día escolar eso puede ser un vaso de leche en el desayuno, una botella de agua durante las clases, agua al volver a casa y algo de leche y agua con la cena. Si esa tarde tiene una hora de entrenamiento intenso con calor, se suman unas 3 a 8 onzas líquidas (90 a 240 mL) cada 20 minutos, aproximadamente 9 a 24 onzas líquidas (0.3 a 0.7 L) durante la práctica. Su hermano mellizo, de la misma edad, tiene una referencia más alta: 2.4 L de agua total, con 1.8 L de bebidas (61 onzas líquidas o 7.5 vasos).
Cuánta agua por edad
Cifras que da esta calculadora, con el mismo redondeo que muestra en pantalla. Un vaso equivale a 240 mL.
| Edad | Agua total | De bebidas | Bebidas en oz líq. (vasos) |
|---|---|---|---|
| Bebés de 0 a 6 meses | 0.7 L | Solo leche materna o fórmula | — |
| Bebés de 7 a 12 meses | 0.8 L | 0.6 L | 20 |
| Niños de 1 a 3 años | 1.3 L | 0.9 L | 30 (3.8) |
| Niños de 4 a 8 años | 1.7 L | 1.2 L | 41 (5) |
| Niños de 9 a 13 años | 2.4 L | 1.8 L | 61 (7.5) |
| Niñas de 9 a 13 años | 2.1 L | 1.6 L | 54 (6.7) |
| Adolescentes de 14 a 18 años (varones) | 3.3 L | 2.6 L | 88 (10.8) |
| Adolescentes de 14 a 18 años (mujeres) | 2.3 L | 1.8 L | 61 (7.5) |
El agua en los bebés de menos de 12 meses
Antes de los 6 meses, los bebés solo deben tomar leche materna o fórmula: no se recomienda darles agua, porque la leche ya aporta toda la que necesitan. Alrededor de los 6 meses puede introducirse el agua simple, pero hasta el año basta con unas 4 a 8 onzas líquidas (medio vaso a un vaso) al día, ya que la mayor parte del líquido sigue viniendo de la leche. Antes de los 12 meses no se recomienda dar jugo.
Si marcas la casilla de mucha actividad o calor en estas edades, la calculadora no suma agua extra: mantiene la leche materna o la fórmula como fuente de líquido y recuerda vigilar las señales de deshidratación, como menos de seis pañales mojados al día.
Limitaciones y consejos
Son promedios, no metas que haya que forzar. Las ingestas adecuadas describen el consumo habitual de niños sanos. Un niño que come muchas frutas, verduras y sopas necesita algo menos en bebidas, mientras que el calor, el deporte, la fiebre, los vómitos o la diarrea aumentan las necesidades.
Observa a tu hijo, no solo la cifra. Las señales de alarma incluyen jugar menos de lo habitual, orinar menos seguido (en bebés, menos de seis pañales mojados al día), boca seca, llorar sin lágrimas y la fontanela hundida. Estar muy irritable o demasiado somnoliento, los ojos hundidos, las manos y los pies fríos o con color anormal, u orinar solo una o dos veces al día apuntan a una deshidratación grave: consulta al pediatra sin demora.
Elige bien las bebidas. El agua simple y la leche sin azúcar deberían ser la mayor parte de lo que toma un niño. Los jugos conviene limitarlos, las bebidas azucaradas evitarlas, y las bebidas energéticas no son adecuadas para niños ni adolescentes. Las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola, el té y el café, deberían evitarse en los menores de 2 años.
Las enfermedades cambian el panorama. Los niños con enfermedades del riñón o del corazón, o a quienes se les ha indicado limitar o aumentar los líquidos, deben seguir las indicaciones de su médico. Esta calculadora es información general para niños sanos y no sustituye el consejo del pediatra.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta agua debe tomar un niño al día?
Depende de la edad. Entre 1 y 3 años, unos 0.9 L al día en bebidas; entre 4 y 8 años, unos 1.2 L. De 9 a 13 años son 1.6 L en las niñas y 1.8 L en los niños, y de 14 a 18 años, 1.8 L en las adolescentes y 2.6 L en los adolescentes. El resto del agua total llega con los alimentos.
¿Cuándo pueden empezar a tomar agua los bebés?
Alrededor de los 6 meses. Antes de esa edad solo necesitan leche materna o fórmula, y no se recomienda darles agua. Desde los 6 meses y hasta el año, basta con unas 4 a 8 onzas líquidas al día (medio vaso a un vaso), porque la leche sigue aportando casi todo su líquido.
¿La leche cuenta como parte del agua que toma mi hijo?
Sí. La cifra de bebidas incluye todas las bebidas: agua, leche y las demás. El agua contenida en los alimentos se suma aparte, dentro del agua total. El agua simple y la leche sin azúcar son las mejores opciones del día a día; los jugos conviene limitarlos y las bebidas azucaradas, evitarlas.
¿Cuánta agua necesita un niño cuando hace deporte?
Además de la cantidad diaria, entre los 9 y los 12 años se recomiendan unas 3 a 8 onzas líquidas (90 a 240 mL) cada 20 minutos de ejercicio intenso, y en la adolescencia, entre 34 y 50 onzas líquidas por hora. A los más pequeños conviene ofrecerles agua antes, durante y después de jugar.
¿Cómo sé si mi hijo está tomando suficiente líquido?
Un niño que juega con normalidad y orina con regularidad suele estar bien hidratado. Las señales de alarma son jugar menos de lo habitual, orinar menos seguido (en bebés, menos de seis pañales mojados al día), boca seca, llorar sin lágrimas y la fontanela hundida. Consulta al pediatra si notas alguna.
¿Por qué cambian las cantidades entre niños y niñas desde los 9 años?
Porque las referencias se basan en lo que consumen habitualmente niños y niñas sanos, y a partir de esa edad esos consumos se separan: en promedio, los varones crecen más y gastan más energía. Por eso la referencia es de 2.4 L frente a 2.1 L de agua total entre los 9 y los 13 años.
¿Estas cifras son un mínimo que hay que cumplir?
No. Son ingestas adecuadas, es decir, promedios de lo que consumen niños sanos, no cuotas obligatorias. Un niño que come muchas frutas, verduras y sopas necesita algo menos en bebidas. Lo importante es ofrecer agua a lo largo del día y observar al niño, no perseguir una cifra exacta.
¿Un niño puede tomar demasiada agua?
Es poco frecuente, pero puede pasar, sobre todo en bebés menores de 6 meses, a quienes no se les debe dar agua simple. Tomar cantidades muy grandes en poco tiempo puede diluir el sodio de la sangre. Si tu hijo tiene una enfermedad del riñón o del corazón, sigue las indicaciones de su médico.
Fuentes
- MedlinePlus en español: Agua en la dieta
- MedlinePlus en español: Deshidratación
- OMS: Alimentación saludable (nota descriptiva)
- OPS/OMS: Alimentación saludable
- Academias Nacionales (EE. UU.): tabla resumen de valores dietéticos de referencia — agua total y macronutrientes (en inglés)
- HealthyChildren.org (Academia Americana de Pediatría): Choose Water for Healthy Hydration (en inglés)
Última actualización: septiembre de 2026 · Cómo calculamos (en inglés)
Resultado orientativo con fines informativos. No sustituye el diagnóstico ni el consejo de un profesional de la salud.